miércoles 8 de julio de 2009

A Germán Coppini no le gustaba la escuela (bis)



Tampoco le gusta nada la escuela a un niño de mi clase del curso pasado. Le llamaremos As, de Astérix, para preservar su identidad y porque es espabilado y ágil como el personaje de Goscinny y Uderzo.

As dicen que es inquieto, así que cuando le obligas a estar sentado mucho tiempo arquea la espalda, apoya la cara en la mesa, y se va con su mente a otra parte. Yo creo que más que inquieto es q
ue no se conforma con cualquier cosa. Que se aburre, vaya. Es obvio que la mente puede matarte, pero también salvarte el pellejo. De vez en cuando le llamo y le digo: "Illo, baja un ratito con los mortales", y me sonríe: "Es que me aburro, Lola". Lo sé, lo sé... pensaremos en algo.

Yo sé que As es un enamorado de los graffitis. Y de los ordenadores. Y de sus amigos, el youtube, los blogs, el hip hop... el tuenti también, pero sabe que eso en la escuela no lo podemos usar, no tiene edad suficiente. Le pregunto qué opinan sus padres y me dice jocoso:
¿Tú qué te crees, que mi madre es como tú? Mi madre es muy buena, pero no se entera de nada.

También sé que As odia las matemáticas y salir a la pizarra, por eso le obligo a salir a menudo. Eres mala, me dice riendo una vez más. Consigo que le salga bien el problema, no tenemos prisa. Y se siente bien. Dejó de odiar la pizarra. Sobre todo desde que intercambiamos poderes: tú haces bien el problema y luego nos regalas un graffiti. ¿En serio? Vale, vale. Y se esmera el puñetero.

Posiblemente mucha gente pensará que As lo que necesita es esforzarse más. Que yo no le doy pal pelo y que así no llegará a ministro. Pero es que él ya no tiene ganas de intentarl
o por la vía tradicional. En algún momento se dio a sí mismo por perdido, no sé si animado o ignorado por alguien. Se enrosca en su propia espalda, bosteza y apenas puede moverse... hasta que llega la hora del kitkat oficioso del aula o el recreo oficial de las doce, y entonces renace. Y yo no acabo de creer que las cosas entren en el alma de un niño, de una niña, a empujones.

En estos momentos en que la sociedad demanda a la escuela el uso de las TIC (menuda frase que oigo continuamente estos días), As y yo no sabemos quién es esa señora demandante, ni tampoco sabemos qué es eso de integrar las TIC en el aula. As y yo sospechamos, cada cual a su manera, que debe haber otra forma de hacer las cosas. Y lo intentamos. Primero le obligo a no hablar mal de sí mismo: Yo eso no podré nunca, no soy listo como Fran... yo no puedo.

Cosas como la electricidad, la Revolución francesa, las potencias o la atención continuada en una tarea no son cosas por las que As piense moverse mucho. Así que llegamos a un trato. Él intentaría hacer lo siguiente:

- Explicar a sus compañeros y compañeras de clase lo que había aprendido y cómo lo había hecho. Les enseñó que había aprendido a hacerlo solo.
- Aceptó trabajar temas que le entusiasman (graffitis) y temas que le gustan menos (ciencias).
- Se comprometió a investigar un programa que se le hacía farragoso (
¿por qué no me dejas hacerlo en el Mac?) y a aprender a hacer sus presentaciones en Impress.
- Aprendió a buscar imágenes sin copyright, en flickrcc, a guardarlas, clasificarlas por temas, y renombrarlas, en Guadalinex. No era lo mejor para él acostumbrado a usar ese otro sistema operativo que se cuelga y tiene virus... no caigo ahora en el nombre...


- Descubrió solito un montón de opciones del tal Impress y se las enseñó a su maestra y a sus colegas.
- Se enteró de que las presentaciones se podían colgar en la red y luego llevarlas a un sitio donde podía hacer preguntas y cuestionarios a sus colegas, y le entusiasmó escribir las preguntas y tuvo que corregir las faltas.
- Abrió un blog y colgó vídeos de Youtube por un tube, así que aprendió también a negociar con la maestra y acordar
on que hasta verano que sería libre con su blog, debía escribir algo en cada entrada que diera pistas a los usuarios de la red que le visitaran.
- Como el inglés tampoco le divierte, tuvo que buscarse un traductor y aprender alguna palabra que necesitó en sus búsquedas de graffitis por la Red, o a traducir alguna letra de canciones que que
ría usar en sus presentaciones.
- Aprendió a decir qué le gustaba y qué no; cómo se sentía cuando le obligaban a algo y a asumir que, a veces, él tendría que ser quien cediera terreno.
- Me hizo propuestas y se hizo cargo de fotografiar las salidas al parque, aprendiendo cosas sobre los árboles, y sobre el cuidado de los sitios donde hace
parkour.


- Buscó webs de ejercicios divertidos de matemáticas, aunque él seguía diciendo que no, que no eran divertidos, expresando su opinión con mucha claridad y usando un vocabulario adecuado, además de hacerlo de forma muy respetuosa hacia la maestra y hacia su compañero Diego que, inexplicablemente para As, quiere ser matemático. Como a Diego también le fascinan los graffitis pero no se le dan tan bien, compartieron conocimientos y lo pasaron genial.

As no consiguió un expediente brillante al irse del colegio. Pero consiguió algún notable, algún sobresaliente en las exposiciones (lo que le hizo sentir muy bien) y sentirse mejor. Lola, te prometo que en el instituto seguiré esforzándome y que nunca te olvidaré... como alumno, añadió, para que yo no me hiciera ilusiones.

Y es que en algunos sitios no nos damos por vencidos, ni damos a nadie por perdido. Y lo hacemos porque nos han contado que los políticos van a solucionar en breve el problema de los niños y niñas como As: han inventado unas cosas que se llaman CCBB y que se aprenderán solas gracias a los ordenadores que (no) vendrán en septiembre (de este año).

lunes 22 de junio de 2009

Pirateando desde Tribunal Valley



- Hola, ¿cómo va eso?
- Bueno, tenemos problemas con la impresora, no podemos conectarnos a Internet y no tenemos el guión para corregir, ¿y tú?
- Creo que es un error que no podamos conectarnos desde casa y trabajar allí en el programa de la Consejería, ahorraríamos tiempo y energía. Ya he reiniciado tres veces, entro con el usuario del departamento si no me pillan, porque me han abierto uno que no tiene permisos y ese ordenador me pone nerviosa, en fin, regular.
- ¿Quién te ha dado la contraseña del departamento?
- Nadie. Probando y eso.
- Bueno, he oído decir que al menos dos presidentas han podido conectarse desde sus casas.
- No es posible, pensé compungida pensando en el Mac, ¿tendré que comprarme una pecera con peces?... Estoooo... ¿Podrías decirme si ellas tienen Windows en casa?
- ¿Y qué quieres que tengan? Claro que tienen Windows, como todo el mundo.
- No, bueno, yo no tengo, uso otro.
- Eso no es posible, me dice con cara de ser la limpiadora del despacho principal de Bill Gates y conocer todos sus entresijos (los de Bill, no los del despacho). Cuando llegues a casa, enciende tu ordenador y fíjate cómo al principio pone Windows XP, sale en todos los ordenadores. Si sale Vista es lo mismo, pero todos tenemos Windows.
- Todos y todas, ¿no?
- Jejeje, risita irónica, eres de Coeducación, ¿no?
- No, qué va, sólo más femenina de la cuenta, jeje, más risa falsa.
- Bueno, tú míralo al llegar y mañana me cuentas.
- Está bien, lo haré. Muchas gracias. Menos mal que podemos ayudarnos, ¿eh?

Hoy ya he hecho mi obra de caridad diaria, ahora tengo que salir a la calle y matar a alguien. Voy a ir viendo...

domingo 14 de junio de 2009

Pido perdón de antemano



Primero, porque sé que me enrollaré.

Segundo, porque sé que digo muchas cosas generalizando y eso, inevitablemente, me lleva al error de meter en el mis
mo saco a los y las mediocres e incluso malos de solemnidad, a los y las profesionales que cumplen con su trabajo estrictamente (muy legal, aunque muy aburrido) y a los y las que son tan buenos que merecen que algún alumno les escriba dándole las gracias por su buen trato. Y sé que decir estas cosas (que mucha gente piensa) me hace quedar mal, pero hace años que eso no es lo que más me importa en este mundo, así que me arriesgo.

Como llevo desde los 2 años en la escuela (privada), en el instituto, (público) en la universidad (pública y privada) y ahora soy funcionaria después, y maestra de Infantil y Primaria antes, creo que tengo alguna idea sobre el asunto del cómo y el por qué. Ser madre de dos niños varones que ya han pasado por casi lo mismo que yo, esta vez todo en la pública, me da algunos datos para saber más o menos, como está el paño. Siempre, por supuesto, desde mi humildísimo punto de vista
profesional y desde mi cabreo monumental y pocos agradecimientos, como madre.

Las cosas que digo y por las que pido perdón a los buenos y buenas profesionales de la docencia, especialmente de la educación secundaria que son los que, con diferencia, "viven mejor" y más se quejan, y a los que más caña doy, son:

- Que se limitan a dar el temario, casi siempre incompleto, de su asignatura, como si las matemáticas, la lengua y la felicidad fueran elementos inconexos.
- Que ven al alumnado como el enemigo incluso antes de dejarles abrir la boca o intentar siquiera de lejos, conocerles. O como seres extraños sin nombre ni apellidos, sin dolor y sin sentires.
- Que no se sienten nunca responsables de lo que sale mal. L
a culpa siempre es de la familia y de la administración.
- Que se van al mercadillo o a la pescadería en las horas "libres" en las que cualquier trabajador estaría reponiendo o mejorando lo que le corresponda, ignorando completamente su obligación de reciclarse y autoformarse, de estar al tanto de lo que pasa en el mundo sobre educación, buscando nuevas formas para cometer distintos errores, pero buscando mejorar, porque les va en el sueldo.
- Que no saben qué hacer en la hora de tutoría y se cachondean de quienes intentan hablar de temas tan preocupantes como la droga, la anorexia, o la coeducación, por poner sólo algún ejemplo, con la estúpida excusa de que ellos y ellas "no son educadores".




- Que permiten que niños y niñas interesados en sus estudios anden vagando por los pasillos cuando falta otro porque "eso no es mi trabajo". Y hacen lo mismo con los que tienen dificultades.
- Que leen el periódico en clase cuando están de guardia porque ellos no son de la especialidad que corresponda, sin tener en cuenta que esa hora se puede aprovechar en, por ejemplo, comentar las noticias de su periódico.
- Que se permiten (aún) el lujo de insultar a niños y niñas, mientras predican y exigen un trato mejor por parte de la sociedad entera.
- Que se creen que la hora y media de religión es una hora y media libre para ellos, poniendo a hacer cualquier chorrada a las víctimas del politiqueo con la santa sede. Mis hijos, por ejemplo.
- Que todavía no se enteran de que no hay dos personas iguales, ni dos niños iguales, ni dos niñas iguales, ni tienen por qué serlo. Que tienen la obligación de atender a la diversidad, incluso en inglés, tics o ciudadanía
- Que no cumplen estrictamente con lo que exigen estrictamente dando lugar a un ejemplo personal patético del que los propios alumnos y alumnas se cachondean.
- Que cuando se trata de sus propios hijos e hijas, todo lo anterior les duele más que a nadie, y no suelen consentirlo, en cuyo caso y para no quedar mal con los colegas ni tirar piedras sobre su propio tejado, se llevan a los vástagos a la privada.

Y, sobre todo, me duele que ignoren con esa soltura el daño que pueden llegar a hacerle a un niño o a una niña, con sus maneras, con su desprecio, con su malestar personal. No digo que haya que ser la madre Teresa, sólo pido respeto. Un enorme y profundo respeto por las personas que tienen delante, y de paso, por la mejor profesión que ha dado el mundo. Y si no te mola, pues ya sabes... al campo a cultivar canguingos.

Nota al margen: mis disculpas especiales al profesorado que lee mis cabreos materno-profesionales en el Twitter. El fútbol es así y yo también ;)
Otra nota al margen: Y de todo lo que cuento podría dar nombres, varios de cada modalidad y nivel educativo, y sé que vosotros... también.
Nota tres: A las familias, que soy yo también, y a la administración, ya le tocará lo suyo, cuando tenga un rato. El único inocente aquí es el alumnado, mareado entre ires y venires emocionales de adultos en posesión de la verdad.
Nota cuatro: ya vale por hoy.

lunes 11 de mayo de 2009

Forumred 09



Yo voy el miércoles por la tarde, y no sé muy bien a qué, pero lo que en realidad quería hacer en esta entrada no era contarlo, sino poner una imagen de forumred 09 más bonita que la de Juanjo y Aníbal :)

domingo 3 de mayo de 2009

Transversales I

Una transversal muy exitosa en las escuelas es la cosa ecológica. La Consejería de Educación apoya subvencionando proyectos "ad hoc". Los propios libros de texto, (las editoriales, vaya), obligados por las circunstancias, se esmeran en parecer competentes básicos y defensores del ecologismo, de la coeducación y de todo lo mega moderno que se nos pueda ocurrir. Lo penúltimo, dar instrucciones escritas sobre cómo usar un ordenador sin ordenador, o tener webs de apoyo que son un apéndice del libro, nada novedoso, y si son los CDs que vienen con los libros, apaga y vámonos, sólo sirven para encarecer el producto.
Más razones para prescindir de ellos. Porque sólo nosotros podemos conseguirlo.


Alguna verdad dice esta madre:

sábado 25 de abril de 2009

Los osos hormigueros. Y mis queridísimas osas :)



A veces la vida te hace regalos inesperados. A mí me hace muchos, y uno de los mejores ha sido recuperar el contacto directísimo con niños y niñas a los que conocí con 4 años y que ahora tenéis 11. Érais los osos hormigueros porque así lo decidisteis en asamblea y fuisteis casi mis primeros "conejillos de Indias" en esto de las TIC. El curso próximo espero encontrar a los esqueletos.
Había también osas, claro, pero por entonces yo aún no tenía claro para qué tenía que nombrar el femenino, era tan insensata que pensaba que estábamos incluidas en los masculinos universales. Menos mal que ya me hice mayor y aprendí a pedir mi sitio en el mundo, me lo den o no y en cualquier caso, a saber que lo tengo y que es, repitan conmigo: míííííííííííííííoooooooo ;)



Este es mi tercer curso en primaria después de 22 años en Infantil, y ahora me piden en una universidad que cuente aquello que hacíamos hace cinco años o más, se ve que hemos avanzado poco, pero ese es otro tema. El caso es que he tenido que abrir el baúl de los recuerdos, y claro, aparecéis vosotros y vosotras, ahora preadolescentes encantadores, igual de maravillosas que entonces, pero con otras inquietudes (no hay más que ver el dibujo de María del Mar)



Y a mí me da una risa y una alegría enorme cuando os veo en las películas tan tiernos, tan lindas, con tantas ganas de aprender, cuando os recuerdo tan sueltos yendo y viniendo con vuestras tarjetas de un rincón a otro. Trabajando con tanta autonomía, esa misma que nos ha costado unos meses recuperar, sí. Ya vais preguntando menos cosas, aunque aún queda, del tipo "Lola, ¿puedo escribir con bolígrafo? ¿pongo un puntito antes del número del ejercicio? ¿podría respirar por la nariz?" Ahora os cuesta más cumplir las normas que vosotros mismos habéis consensuado en la asamblea, os da miedo inventar cosas, dibujar distinto, poner un color morado a un tomate, o levantaros a bailar cuando os ponga una música que os gusta.

Y aún recuerdo algunas anécdotas maravillosas, algunas relacionadas con el trabajo con aquel ordenador cabezon, de colorines y transparente al que dabais la vuelta para ver como funcionaba, algo que a mi ni se me habia ocurrido. Como una vez que Miriam me dijo cuál era el icono de la impresora, que yo no veía. Cómo Manuel, el hermano gemelo de Fran, me dijo dónde se hacían las películas en el KidPix.

O cuando María Dolores comentó en la asamblea lo que le había pedido a los Reyes Magos: He pedido un ordenador, pero le he dicho a mi madre que hable con ellos y les diga que lo quiero como el de la clase, con Internet y la doctora Xinxeta, no los del Carrefour, que son para niños chicos.




Este fue uno de los trabajos que tuvisteis que aprender a presentar con Power Point porque yo entonces no sabía hacer mucho más, pero que os sirvió para aprender a hablar en público, algo que hemos tenido que retomar, y sobre todo, a investigar cosas de nuestro pueblo, Tomares. No vale reírse de los demás cuando los veáis en alguna foto, porque prometo seguir colgando cosas antiguas y ya sabéis que cualquiera puede salir en cualquier momento. Sí, es una amenaza oficial. Os quiero mucho.

Perogrullada: Verdad o certeza que, por notoriamente sabida, es necedad o simpleza el decirla.

A través del blog de Celestino Arteta llego a un vídeo aclaratorio, creo, otro más, que vuelve a recordarnos cosas que sabemos desde hace años.



- El aprendizaje debería concentrar su atención en el alumno (y en la alumna, añado). ¿Qué decir de semejante reflexión? ¿En quién se va a concentrar si no? ¿En el ministro de turno? ¿En el docente apático y sin recursos? ¿En alguien que pasaba por allí?

- Involucrar al alumnado en el aprendizaje de proyectos. Los proyectos no los están inventando ahora las CCBB, ni los ordenadores. En Educación Infantil, por ejemplo, se trabajan desde hace muchísimos años, para luego romper la dinámica cuando el alumnado llega a primaria y tienen que aprender a leer en el primer trimestre, quieran o no, puedan o no, porque los padres presionan. Y los padres y madres presionan porque proyectan sus necesidades en los menores sin pensar en ellos ni guardarles un mínimo de respeto. Y los y las docentes, en vez de explicarles que por ahí no es, les hacemos caso y no nos comemos más la cabeza. Y así, como dice Tonucci, les enseñamos que no tienen nada que decir, y acabamos con su creatividad y sus ganas de aprender.

- Aprendizaje a lo largo de toda la vida. Esto, como la voluntad y el esfuerzo, son cosas que queremos que el alumnado interiorice, pero sin hacerlo nosotros. Y claro, no cuela, porque los discursos son palabras que se lleva el viento. ¿Y el ejemplo?

- Colaboración entre profesionales de distintas esferas. de momento, ni siquiera habría que trabajar con ingenieros. Igual bastaría con empezar a colaborar docentes de distintos estamentos: universidad y escuela, por ejemplo. Pero claro, no vale que el universitario cuente lo que hace la maestra en la escuela sólo porque ella, a su vez, se lo contó. Habría que ir al tajo, observar de cerca y luego colaborar en línea.
Y si encima queremos rizar el rizo de la innovación, ¿Qué tal trabajar de manera coordinada con los y las profesionales de nuestro propio centro? Ya no cuela lo de la falta de tiempo, ahora podemos trabajar en línea.

- La tecnología logra que los niños piensen de forma crítica en escenarios complejos. Yo creo que los niños y las niñas, de serie, ya traen esa capacidad, que los adultos y la escuela se encargan de capar debidamente antes de llegar a los diez años., y rematan con habilidad de artista en los institutos de secundaria. El escenario 3D, el Second Life real se reduce al cogote del compañero de delante, al libro de texto y al por qué no te callas, todo ello aderezado con un "aprenderás con el sudor de tu frente" porque, si disfrutas aprendiendo eres, como mínimo, raro o rara.

- Abandonar modelos pasivos de aprendizaje para convertirlo en algo participativo, que involucre al alumnado en su propio aprendizaje. No sabemos, no queremos, no nos da la gana, tal vez hay quien se atreve a dar algún paso en esta dirección, pero asusta no cumplir plazos y finalmente atacamos el libro de texto.

- Ampliar el concepto de alfabetismo de forma dramática, que incluye la capacidad de saber moverse de forma agradable y certera entre el tsunami informativo y las posibilidades infinitas de aprendizaje e interacción virtual. Esto también es mensaje antiguo ya, a la velocidad que van la información y los cambios. Tampoco ayuda la escuela en esto, un lugar donde señalarse y opinar y relacionarse de forma distinta no se ve aún como algo positivo, sino algo incómodo. ¿Quién se creerá la criatura preadolescente que es, enmendando la plana a un ser humano licenciado en cualquier cosa?

- Moverse sin esfuerzo al siguiente nivel de entendimiento. Aumentar la alegría al aprender. Lograr que la gente desee aprender. Refuerzo positivo.
Me quedo con la expresión "sin esfuerzo" en un momento en que el ministro que nos toca vuelve a la letra con sangre entra, la cultura del esfuerzo y del parirás con dolor. Que no, que no hace falta sufrir para aprender. Mi experiencia personal, que no las leyes de la física cuántica, me indican que el camino es el contrario. Personalmente he aprendido más en 8 años investigando lo que quiero y como quiero, que en todos los miles de años anteriores de cursos, minicursos, universidades y escuelas privadas.
Estas tres ideas van fluyendo solas: aprendes sin sufrir, te alegras de lo que eres capaz de hacer y entonces se produce la magia del querer aprender porque sí, porque aprender me hace feliz.

- Aprender a manejarse bien en situaciones de cambio. Algo en lo que, obviamente, no nos educaron a los y las docentes, así que o damos un zapatazo y ponemos desorden en la escuela o los bichos del tedio y la caspa en la pizarra acabará con nosotros.

- La tecnología permite el aprendizaje a todos y en cualquier lugar. También lo dice Tonucci: enseñar conceptos ya lo hacen mejor la televisión e Internet, así que nuestro papel tiene que ser revisado. Y ya, mejor que luego.


domingo 19 de abril de 2009

El rincón del ordenador en Infantil

Esta presentación es ya muy antigua, pero alguna idea puede servir y, sobre todo, es que me encanta escuchar la vocecita de mi hijo pequeño y el primer bramido adolescente de Carlos :)

sábado 11 de abril de 2009

El futuro de Internet

Vamos calentando motores, así que dime qué te parece...

viernes 3 de abril de 2009

Sobre los sentimientos del profesorado


Yo soy de las que creen firmemente que todos los sentimientos son legítimos, incluidos los negativos, incluso los muy negativos, y hasta aquellos que no contaremos jamás a nadie porque se nos caería la cara de vergüenza (una lástima, porque reconocerlos nos daría el carnet de humanos, vulnerables, honestos y por tanto, confiables).

Bien, pues partiendo de esta base, pienso en los sentimientos, en todos, que albergamos el profesorado hacia el alumnado. Los buenos sentimientos son eso, buenos por definición y, salvo error, no suelen dar problemas. Parece una obviedad, así que esto lo dejo como resuelto. Pero vayamos a los sentimientos negativos, chungos, malos, jodidos... pueden existir y existen, nadie se atreverá a negarlo, y quien se atreva, o miente, o es de plástico. De la cantidad enorme de niños y niñas que pasan por nuestro cuaderno de evaluaciones y por nuestra ilusión o por nuestra eventual desesperación, no todos nos gustan. Algunos incluso nos disgustan tremendamente. Voy a seguir insistiendo, para que no se me malinterprete, en que me parecen sentimientos legítimos y, en última instancia, no controlables por nosotros.

Dicho ésto, aquí viene el pero: legítima o no, esa aversión por un niño o una niña determinados no puede hacernos perder el sentido de la justicia (esa cosa tan abstracta), o del derecho que tienen ese niño, esa niña, a ser respetados por encima de lo insoportable que nos parezcan y del coraje que nos den. Es decir, el adulto, la adulta docente, han de saber autocontrolarse, han de tener herramientas personales suficientes para evitar que esa manía que le tiene al discente no se refeleje en maltrato psicológico o robo de centésimas en los exámenes, en ese deseo de que lo hagan mal para que tengamos la excusa de hundirles en la miseria del suspenso, en ese ignorarles con el lenguaje verbal y despreciarles con el corporal, cuando no lo dicen abiertamente y a voz en grito en público, que de todo he visto ya.

Los docentes tenemos la obligación de saber canalizar nuestra ira personal para que no les llegue, o les llegue mínimamente al alumnado. Y si perdemos los papeles, saber rectificar y pedir perdón es mano de santo. Lo que no es de recibo, de ninguna de las maneras, es atacar o tomarse como algo personal la manía que ellos o ellas, personas con los mismos derechos a sentirse mal que nosotros, puedan tenernos o nosotros les tengamos.

De todas formas, nada mejor que escucharles:
Lo malo no es que un profesor se cabree conmigo, lo que no puedo entender es cómo un adulto discute poniéndose a mi nivel, yo sólo tengo 14 años.

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