Tampoco le gusta nada la escuela a un niño de mi clase del curso pasado. Le llamaremos As, de Astérix, para preservar su identidad y porque es espabilado y ágil como el personaje de Goscinny y Uderzo.
As dicen que es inquieto, así que cuando le obligas a estar sentado mucho tiempo arquea la espalda, apoya la cara en la mesa, y se va con su mente a otra parte. Yo creo que más que inquieto es que no se conforma con cualquier cosa. Que se aburre, vaya. Es obvio que la mente puede matarte, pero también salvarte el pellejo. De vez en cuando le llamo y le digo: "Illo, baja un ratito con los mortales", y me sonríe: "Es que me aburro, Lola". Lo sé, lo sé... pensaremos en algo.
Yo sé que As es un enamorado de los graffitis. Y de los ordenadores. Y de sus amigos, el youtube, los blogs, el hip hop... el tuenti también, pero sabe que eso en la escuela no lo podemos usar, no tiene edad suficiente. Le pregunto qué opinan sus padres y me dice jocoso: ¿Tú qué te crees, que mi madre es como tú? Mi madre es muy buena, pero no se entera de nada.
También sé que As odia las matemáticas y salir a la pizarra, por eso le obligo a salir a menudo. Eres mala, me dice riendo una vez más. Consigo que le salga bien el problema, no tenemos prisa. Y se siente bien. Dejó de odiar la pizarra. Sobre todo desde que intercambiamos poderes: tú haces bien el problema y luego nos regalas un graffiti. ¿En serio? Vale, vale. Y se esmera el puñetero.
Posiblemente mucha gente pensará que As lo que necesita es esforzarse más. Que yo no le doy pal pelo y que así no llegará a ministro. Pero es que él ya no tiene ganas de intentarlo por la vía tradicional. En algún momento se dio a sí mismo por perdido, no sé si animado o ignorado por alguien. Se enrosca en su propia espalda, bosteza y apenas puede moverse... hasta que llega la hora del kitkat oficioso del aula o el recreo oficial de las doce, y entonces renace. Y yo no acabo de creer que las cosas entren en el alma de un niño, de una niña, a empujones.
En estos momentos en que la sociedad demanda a la escuela el uso de las TIC (menuda frase que oigo continuamente estos días), As y yo no sabemos quién es esa señora demandante, ni tampoco sabemos qué es eso de integrar las TIC en el aula. As y yo sospechamos, cada cual a su manera, que debe haber otra forma de hacer las cosas. Y lo intentamos. Primero le obligo a no hablar mal de sí mismo: Yo eso no podré nunca, no soy listo como Fran... yo no puedo.
Cosas como la electricidad, la Revolución francesa, las potencias o la atención continuada en una tarea no son cosas por las que As piense moverse mucho. Así que llegamos a un trato. Él intentaría hacer lo siguiente:
- Explicar a sus compañeros y compañeras de clase lo que había aprendido y cómo lo había hecho. Les enseñó que había aprendido a hacerlo solo.
- Aceptó trabajar temas que le entusiasman (graffitis) y temas que le gustan menos (ciencias).
- Se comprometió a investigar un programa que se le hacía farragoso (¿por qué no me dejas hacerlo en el Mac?) y a aprender a hacer sus presentaciones en Impress.
- Aprendió a buscar imágenes sin copyright, en flickrcc, a guardarlas, clasificarlas por temas, y renombrarlas, en Guadalinex. No era lo mejor para él acostumbrado a usar ese otro sistema operativo que se cuelga y tiene virus... no caigo ahora en el nombre...
- Descubrió solito un montón de opciones del tal Impress y se las enseñó a su maestra y a sus colegas.
- Se enteró de que las presentaciones se podían colgar en la red y luego llevarlas a un sitio donde podía hacer preguntas y cuestionarios a sus colegas, y le entusiasmó escribir las preguntas y tuvo que corregir las faltas.
- Abrió un blog y colgó vídeos de Youtube por un tube, así que aprendió también a negociar con la maestra y acordaron que hasta verano que sería libre con su blog, debía escribir algo en cada entrada que diera pistas a los usuarios de la red que le visitaran.
- Como el inglés tampoco le divierte, tuvo que buscarse un traductor y aprender alguna palabra que necesitó en sus búsquedas de graffitis por la Red, o a traducir alguna letra de canciones que quería usar en sus presentaciones.
- Aprendió a decir qué le gustaba y qué no; cómo se sentía cuando le obligaban a algo y a asumir que, a veces, él tendría que ser quien cediera terreno.
- Me hizo propuestas y se hizo cargo de fotografiar las salidas al parque, aprendiendo cosas sobre los árboles, y sobre el cuidado de los sitios donde hace parkour.
- Buscó webs de ejercicios divertidos de matemáticas, aunque él seguía diciendo que no, que no eran divertidos, expresando su opinión con mucha claridad y usando un vocabulario adecuado, además de hacerlo de forma muy respetuosa hacia la maestra y hacia su compañero Diego que, inexplicablemente para As, quiere ser matemático. Como a Diego también le fascinan los graffitis pero no se le dan tan bien, compartieron conocimientos y lo pasaron genial.
As no consiguió un expediente brillante al irse del colegio. Pero consiguió algún notable, algún sobresaliente en las exposiciones (lo que le hizo sentir muy bien) y sentirse mejor. Lola, te prometo que en el instituto seguiré esforzándome y que nunca te olvidaré... como alumno, añadió, para que yo no me hiciera ilusiones.
Y es que en algunos sitios no nos damos por vencidos, ni damos a nadie por perdido. Y lo hacemos porque nos han contado que los políticos van a solucionar en breve el problema de los niños y niñas como As: han inventado unas cosas que se llaman CCBB y que se aprenderán solas gracias a los ordenadores que (no) vendrán en septiembre (de este año).
As dicen que es inquieto, así que cuando le obligas a estar sentado mucho tiempo arquea la espalda, apoya la cara en la mesa, y se va con su mente a otra parte. Yo creo que más que inquieto es que no se conforma con cualquier cosa. Que se aburre, vaya. Es obvio que la mente puede matarte, pero también salvarte el pellejo. De vez en cuando le llamo y le digo: "Illo, baja un ratito con los mortales", y me sonríe: "Es que me aburro, Lola". Lo sé, lo sé... pensaremos en algo.
Yo sé que As es un enamorado de los graffitis. Y de los ordenadores. Y de sus amigos, el youtube, los blogs, el hip hop... el tuenti también, pero sabe que eso en la escuela no lo podemos usar, no tiene edad suficiente. Le pregunto qué opinan sus padres y me dice jocoso: ¿Tú qué te crees, que mi madre es como tú? Mi madre es muy buena, pero no se entera de nada.
También sé que As odia las matemáticas y salir a la pizarra, por eso le obligo a salir a menudo. Eres mala, me dice riendo una vez más. Consigo que le salga bien el problema, no tenemos prisa. Y se siente bien. Dejó de odiar la pizarra. Sobre todo desde que intercambiamos poderes: tú haces bien el problema y luego nos regalas un graffiti. ¿En serio? Vale, vale. Y se esmera el puñetero.
Posiblemente mucha gente pensará que As lo que necesita es esforzarse más. Que yo no le doy pal pelo y que así no llegará a ministro. Pero es que él ya no tiene ganas de intentarlo por la vía tradicional. En algún momento se dio a sí mismo por perdido, no sé si animado o ignorado por alguien. Se enrosca en su propia espalda, bosteza y apenas puede moverse... hasta que llega la hora del kitkat oficioso del aula o el recreo oficial de las doce, y entonces renace. Y yo no acabo de creer que las cosas entren en el alma de un niño, de una niña, a empujones.
En estos momentos en que la sociedad demanda a la escuela el uso de las TIC (menuda frase que oigo continuamente estos días), As y yo no sabemos quién es esa señora demandante, ni tampoco sabemos qué es eso de integrar las TIC en el aula. As y yo sospechamos, cada cual a su manera, que debe haber otra forma de hacer las cosas. Y lo intentamos. Primero le obligo a no hablar mal de sí mismo: Yo eso no podré nunca, no soy listo como Fran... yo no puedo.
Cosas como la electricidad, la Revolución francesa, las potencias o la atención continuada en una tarea no son cosas por las que As piense moverse mucho. Así que llegamos a un trato. Él intentaría hacer lo siguiente:
- Explicar a sus compañeros y compañeras de clase lo que había aprendido y cómo lo había hecho. Les enseñó que había aprendido a hacerlo solo.
- Aceptó trabajar temas que le entusiasman (graffitis) y temas que le gustan menos (ciencias).
- Se comprometió a investigar un programa que se le hacía farragoso (¿por qué no me dejas hacerlo en el Mac?) y a aprender a hacer sus presentaciones en Impress.
- Aprendió a buscar imágenes sin copyright, en flickrcc, a guardarlas, clasificarlas por temas, y renombrarlas, en Guadalinex. No era lo mejor para él acostumbrado a usar ese otro sistema operativo que se cuelga y tiene virus... no caigo ahora en el nombre...
- Se enteró de que las presentaciones se podían colgar en la red y luego llevarlas a un sitio donde podía hacer preguntas y cuestionarios a sus colegas, y le entusiasmó escribir las preguntas y tuvo que corregir las faltas.
- Abrió un blog y colgó vídeos de Youtube por un tube, así que aprendió también a negociar con la maestra y acordaron que hasta verano que sería libre con su blog, debía escribir algo en cada entrada que diera pistas a los usuarios de la red que le visitaran.
- Como el inglés tampoco le divierte, tuvo que buscarse un traductor y aprender alguna palabra que necesitó en sus búsquedas de graffitis por la Red, o a traducir alguna letra de canciones que quería usar en sus presentaciones.
- Aprendió a decir qué le gustaba y qué no; cómo se sentía cuando le obligaban a algo y a asumir que, a veces, él tendría que ser quien cediera terreno.
- Me hizo propuestas y se hizo cargo de fotografiar las salidas al parque, aprendiendo cosas sobre los árboles, y sobre el cuidado de los sitios donde hace parkour.
- Buscó webs de ejercicios divertidos de matemáticas, aunque él seguía diciendo que no, que no eran divertidos, expresando su opinión con mucha claridad y usando un vocabulario adecuado, además de hacerlo de forma muy respetuosa hacia la maestra y hacia su compañero Diego que, inexplicablemente para As, quiere ser matemático. Como a Diego también le fascinan los graffitis pero no se le dan tan bien, compartieron conocimientos y lo pasaron genial.
As no consiguió un expediente brillante al irse del colegio. Pero consiguió algún notable, algún sobresaliente en las exposiciones (lo que le hizo sentir muy bien) y sentirse mejor. Lola, te prometo que en el instituto seguiré esforzándome y que nunca te olvidaré... como alumno, añadió, para que yo no me hiciera ilusiones.
Y es que en algunos sitios no nos damos por vencidos, ni damos a nadie por perdido. Y lo hacemos porque nos han contado que los políticos van a solucionar en breve el problema de los niños y niñas como As: han inventado unas cosas que se llaman CCBB y que se aprenderán solas gracias a los ordenadores que (no) vendrán en septiembre (de este año).











