Es el título de la última entrada (de momento) del PLE de Maca.
Entre mis ganas de matar, la alegría de escuchar a mi hijo hablar de sus cosas, y la entrada de Maca (más, como siempre, lo que no se puede contar), llevo subiendo y bajando de la parra un buen rato mientras evalúo blogs, repaso detalles y termino un trabajo para mañana. Ni del #EABE11 he podido hablar todavía. Otro subidón memorable.
Me ha tocado por sorteo ser miembrA de un tribunal de oposiciones, justo lo que NO necesitaba en este momento, pero como dicen que nada sucede por error, yo voy a aceptarlo de buen grado. O de grado, a secas.
Este año me voy justo al día siguiente de vuestro acto protocolario y académico de despedida. Ese día no sé cómo lo voy a poder soportar (ni lo que me voy a poner). Tendré que pedir que alguien me preste moléculas bonitas caducadas, tila alpina o que me dé dos yoyas, pero va a ser difícil ir tranquila. Mejor ni me pinto la rayita del ojo...
Siempre he estado bien en la escuela (con los niños y niñas, digo), siempre me he llevado más que bien con las familias, que con paciencia acaban entendiéndome y ayudándome. Pero este curso... estos dos años de sosiego regalado... de alegrías compartidas, de cabreos, PLEs, bailes, expresión de sentimientos, de daros con la vara para que os quitárais el envaramiento (vaya lío, ¿eh?)... algún día os contaré más que todavía no os he dicho. Y vuestras familias, qué regalo también...
Pero este curso que se va al Ítaca (menos una ;P) se lleva un cacho de porción enorme de mi vida y mi corazón de maestra. Va a ser difícil que se repita... Niños y niñas, quienes lo ponen todo fácil y quienes suponen un reto, todos habéis sido un regalo maravilloso, superáis con creces el sueldo que me bajaron y el que me vuelvan a bajar. He estado cobrando por placer (vale, algunos días como el de la foto no ;)) y he disfrutado mucho, me he enfadado, me he reído, he bailado, y hasta un día he(mos) llorado de enfado... ¿te acuerdas, Maca? y he(mos) llorado de emoción... y os he dicho "hoy no estoy bien" y me habéis cuidado, no diré detalles, tranquilidad. Habéis confiado en mí y nunca os voy a traicionar. Os quiero muchísimo y no voy a llevar bien que el año que viene, en septiembre, no estéis esperándome para criticarme, hablarme siete a la vez o decirme lo guapa que voy ese día (especialmente Natalia, que le gustan mis piernas y dice que no parezco tan mayor ;)))
Y a los niños, muchos besos, que os den morcilla con la vergüenza y cuando os vea por la calle ya podéis correr, porque os voy a dar un achuchón serio ;)
Joder, qué pena.
(Nota al margen: si alguna me ve por la piscina de mi casa este verano, que haga como que no me conoce, no soportaré más esa tortura :P)